Actividad física en Zonas de Bajo Ruido (ZBR): por qué mejora tu salud según la ciencia
- Ing. Nicolás Urquiza

- 29 nov 2025
- 4 Min. de lectura

La relación entre ruido ambiental y salud está ampliamente documentada. Sin embargo, un aspecto menos discutido —y cada vez más relevante para la planificación urbana— es cómo el nivel de ruido del entorno modifica los beneficios de la actividad física.
En VitruviuS Ingeniería Acústica realizamos habitualmente estudios en espacios urbanos, parques, zonas ribereñas y sectores con distintos niveles de exposición sonora. La evidencia científica es clara: realizar actividad física en ambientes de bajo ruido potencia los efectos positivos del ejercicio y reduce los factores de riesgo asociados al estrés acústico.
Este artículo resume los principales hallazgos de la literatura académica y explica por qué promover espacios de ejercicio tranquilos, verdes y acústicamente protegidos es una necesidad de salud pública.
1. Ruido ambiental y estrés fisiológico: un binomio que afecta el rendimiento
Diversos estudios muestran que el ruido ambiental moderado (55–65 dB) ya es suficiente para producir cambios fisiológicos asociados al estrés, como:
aumento en la frecuencia cardíaca,
mayor liberación de cortisol,
vasoconstricción y elevación de la presión arterial.
Kraus et al. (2013) demostraron que la exposición cotidiana al ruido urbano genera alteraciones en la variabilidad de la frecuencia cardíaca, un indicador clave del equilibrio del sistema nervioso autónomo. Esto implica que, incluso sin actividad física, el organismo está realizando un “esfuerzo extra” para adaptarse al ruido.
Ejercitarse en un entorno silencioso reduce esa carga fisiológica basal, lo que mejora la recuperación durante y después del entrenamiento.
2. Salud cardiovascular: el doble impacto del ruido + ejercicio
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte desde 2018 que la exposición crónica a ruido se asocia con:
hipertensión,
arteriosclerosis acelerada,
mayor riesgo de infarto,
aumento de la carga alostática.
El ejercicio físico es un protector cardiovascular, pero entrenar en entornos ruidosos puede disminuir parte de ese beneficio, ya que el ruido actúa simultáneamente como factor estresor cardiovascular.
Un estudio reciente de El Masri et al. (2024) demostró que la combinación de espacios verdes + bajo ruido incrementa la protección cardiovascular, mientras que el ejercicio en áreas ruidosas mantiene biomarcadores de inflamación y estrés más elevados.
3. Beneficios cognitivos y emocionales amplificados en espacios tranquilos
La actividad física mejora el estado de ánimo, la capacidad de atención y la regulación emocional. Sin embargo, investigaciones en psicología ambiental indican que los entornos ruidosos reducen la capacidad restaurativa de los espacios verdes.
Exercitarse en áreas con bajo ruido:
aumenta la concentración,
mejora los niveles percibidos de vitalidad,
reduce la ansiedad,
incrementa la sensación de bienestar post-ejercicio.
Estos efectos se potencian cuando el entorno tiene vegetación, vistas naturales y niveles sonoros por debajo de 50 dB.
4. Sueño y ritmo circadiano: el rol del entorno donde entrenás
El sueño es fundamental para la recuperación muscular y cognitiva. Estudios longitudinales (WHO, 2018) señalan que incluso 45 dB durante la noche afectan la calidad del descanso, provocando:
microdespertares,
fragmentación del sueño,
menor rendimiento al día siguiente.
Las personas que entrenan en espacios tranquilos tienden a tener mejor calidad de sueño, lo que aumenta la efectividad del ejercicio y reduce la fatiga diurna.
5. Adherencia al ejercicio: cuando el entorno invita a volver
El estudio de Roswall et al. (2017) encontró que el ruido residencial elevado se asocia con menor frecuencia de práctica deportiva.
Los entornos tranquilos:
son percibidos como más seguros,
generan menos molestia y distracción,
aumentan la satisfacción durante la actividad física,
motivan la repetición y el mantenimiento del hábito.
Esto es clave para la salud urbana: las ciudades deben planificar corredores verdes y zonas de actividad física protegidas acústicamente.
6. Implicancias para la planificación urbana y la gestión del ruido
La evidencia científica indica que el ruido no solo afecta la salud directamente, sino que condiciona la posibilidad real de llevar un estilo de vida saludable.
Por lo tanto:
Diseñar espacios verdes con niveles acústicos bajos no es un lujo: es una intervención de salud pública.
Proteger acústicamente áreas deportivas, costaneras, plazas y senderos aumenta los beneficios del ejercicio.
Medir el ruido ambiental es clave para planificar rutas de actividad física en ciudades densas.
En VitruviuS Ingeniería Acústica trabajamos en la evaluación de niveles de ruido en parques, áreas urbanas y zonas recreativas, generando información que permite a municipios y desarrolladores proyectar ciudades más saludables, seguras y habitables.
Conclusión
La ciencia es contundente: el entorno sonoro modifica la eficacia del ejercicio.
El beneficio del movimiento es mayor cuando la actividad física se realiza en lugares:
con poco ruido,
rodeados de naturaleza,
lejos de fuentes de alto impacto acústico.
Promover estos espacios debe ser una política urbana central para mejorar la salud de la población.

Referencias
Kraus, U. et al. (2013). Individual daytime noise exposure and heart rate variability in adults: a field study. Environmental Health Perspectives, 121(1), 50–55.
Roswall, N. et al. (2017). Residential traffic noise exposure and leisure-time sports. International Journal of Hygiene and Environmental Health, 220(6), 1004–1010.
World Health Organization (2018). Environmental Noise Guidelines for the European Region. WHO Regional Office for Europe.
El Masri, J. et al. (2024). Green spaces, noise exposure and cardiovascular health: a systematic review. Environmental Research, 245, 118–230.
Münzel, T., Schmidt, F.P., Steven, S., et al. (2021). Environmental noise and cardiovascular risk: clinical and mechanistic insights. European Heart Journal, 42(44), 4438–4450.




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